Hace ya 105 años, Luis Antonio Rojas Olivares (1895 - 1977), publicó su primer libro en la Imprenta Chile, como casa editora en la ciudad de Antofagasta en 1920.
Como ya se hizo con la obra OLALAÍ Y SUS PELÍCULAS (Antofagasta, Imp. Barcelona, 1926), comparto la transcripción de los fragmentos disponibles por ahora del texto original, un único texto que está en manos de los familiares del escritor, Gustavo Alvial.
A CONTINUACIÓN, COMPARTO LA TRANSCRIPCIÓN INDICADA:
L. Rojas Olivares
Las Voces en la Sombra
Poesías
Imprenta Chile
Casa Editora
Antofagasta, Chile, 1920.
A LOS AMIGOS QUE ME HAN DADO LAS ROSAS DE SU ESTÍMULO.
ESTAS PÁGINAS
Lectora amiga:
Estas páginas que no tienen otro valor que su sinceridad, en tiempo más feliz fueron escritas.
Versos de mi rosada juventud sonora, como mi juventud mis versos son: sencillos, desordenados, multiformes; pero, siempre sinceros.
Manifestación sincera de mi alma, no encontraréis en ellos ni agudos torturamientos cerebrales ni rudos retorcimientos de espíritu.
Todos aquí están...
"Ni desecho el peor, ni el bueno escojo:
por temerosos todos juntos van:
de tu pasión al fuego los arrojo
y allí sus fealdades soltarán."
"Tú, que hecha estás a descubrir lo eterno
poniéndolo a seguro en tu belleza,
si ves en la hojarasca un tallo tierno
apártalo y adorna tu cabeza."
De acuerdo.
Ha hablado Marquina.
Lectora amiga:
Que la paz y la música sea con tu alma.
1918
EL ALCÁZAR DE MI ENSUEÑO
La hora cárdena...
El sol que se desmaya
silencioso en el piélago ambarino;
el rumor de las olas en la playa,
y el cantar de algún pájaro marino.
Un barco que se aleja de la rada
haciendo de sus velas bello alarde,
cual un cisne con alas desplegadas
bajo el velo sedoso de la tarde.
Pág. 16
De pie, ante el mar y el sol en agonía,
y mis sienes besadas por el viento,
completamente en calma el alma mía
y en santa comunión mi pensamiento.
...Abro mi corazón de par en par
y leo en él sin inquietud ninguna:
¡Cuánto optimismo! ¡Cuánto confiar
en la gloria, el amor y la fortuna!
***
Princesa del Alcázar de mi Ensueño,
así, orgullosa, encantadora y bella,
te veo bajar, en mis febriles sueños,
de la región arcana de una estrella.
Y venir hacia mi plácidamente,
y coronar mi altiva frente inquieta
con mirthos, y, decidme: "Ya arde en tu mente
el sacro fuego que inspira al poeta."
"Y ahora canta, canta a la vida; al amor,
y a todo aquello en que la pía belleza
esté representada; canta al dolor
porque es dulce en el fondo la tristeza."
Pág. 17
¡Quizás no serás mía! Y yo te veo oh! Bella
bajar radiante, en mi loco desvarío,
de la región arcana de una estrella
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